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Codex Serafinianus

Codex Serafinianus. Luigi Serafini, 1981

La ciencia de la Naturaleza se conoció, al principio, con el nombre de ciencia patriarcal y se la llamó luego ciencia o arte profético; los sacerdotes egipcios la designaron con el nombre de ciencia o arte sacerdotal; desde la dispersión de los sacerdotes egipcios y la destrucción de los templos se la ha llamado siempre Ciencia o Arte Hermético.

La casa de Canaan vió salir de su seno un hombre de una sabiduría consumada, llamado Adrés o Hermes; fue el primero que instituyo escuelas, inventó las letras, las ciencias y las artes y entre las ciencias había una que no comunicó más que a sus sacerdotes, con la condición de que la guardarían para ellos con un secreto inviolable. Les obligó por juramento a no divulgarla más que aquellos a quienes después de largas pruebas hubieran encontrado digno de sucederles. Los Reyes les prohibieron revelarla bajo pena de la vida.

Padres de la hermeneutica

Padres de la hermenéutica. Hermes Trismegisto, Moriens, Llull, Geber, Roger Bacon y Paracelso

En el tiempo de Abraham, vivía en Egipto Hermes o Adris segundo, y se le llamó Trismegisto porque era a la vez profeta, filósofo y rey y enseñó el arte de los metales, la alquimia, la ciencia de los números, la magia natural, la ciencia de los espíritus y fue la ciencia de la naturaleza la que le llevó a todas las demás ciencias. Pitágoras, Empédocles, Arquelao, el Sacerdote Sócrates, Platón, Aristóteles, Hipócrates, Demócrito, etc., sacaron su ciencia de los escritos de Hermes, que les comunicaron los sacerdotes egipcios. Eusebio declara expresamente, que, según Manetón, Hermes fue quien instituyó los jeroglíficos, los redujo a categorías y los reveló a los sacerdotes; Manetón, gran sacerdote, los explicó en secreto a Ptolomeo Filadelfo quien, aunque era muy comunicativo, sin embargo, jamás los reveló.

Los jeroglíficos eran considerados como sagrados y se guardaban ocultos en los lugares más secretos de los Templos; sólo por la explicación de los jeroglíficos uno era iniciado en los conocimientos secretos de la Naturaleza y sólo se daban estas explicaciones en lo que se llamaba el santuario y que se encontraba dignos de ellas por la amplitud de su talento y por su sabiduría. Moisés, iniciado en los misterios del sacerdocio egipcio, fue el que, en su tiempo, profundizó más las ciencias sublimes de las que los dos Hermes habían sido los redactores. Penetró el sentido de los jeroglíficos y utilizó los mismos medios, a los que añadió parábolas, para conservar y transmitir a la posteridad todas las ciencias que había adquirido.

Filón el judío en su libro “De vita Mosis“, relata que Moisés aprendió en Egipto la filosofía simbólica o la ciencia de la Naturaleza.

Filón el judío, también llamado Filón el Judío

Filón el judío, también llamado Filón de Alejandría.

San Clemente de Alejandría relata lo mismo de Moisés y añade que los sacerdotes egipcios no enseñaban esta ciencia más que a los hijos de los reyes o a sus propios hijos.

clemente de alejandria

Clemente de Alejandría

Ramban, autor hebreo, asegura “In Exordio Genesios” que todo lo que contiene la ley de los judíos y de los hebreos está escrito en sentido alegórico y de un modo parabólico para ocultar al pueblo los secretos de la ciencia sublime de la Naturaleza.

Nahmánides. Conocido en el judaísmo con el acrónimo Ramban (de Rabbi Moshe ben Nahman

Nahmánides. Conocido en el judaísmo con el acrónimo Ramban (de Rabbi Moshe ben Nahman

Salomón consideraba los jeroglíficos, los proverbios, los enigmas y las parábolas como objetos dignos del estudio de un sabio. “El sabio (Proverbios, cap I), se consagrará al estudio de los jeroglíficos y parábolas, se esforzará en interpretar las ficciones y los enigmas de los antiguos, penetrará el sentido de las parábolas y discutirá los proverbios para descubrir la ciencia que se halla oculta en ellos“. Salomón prohibió rigurosamente a los sacerdotes explicar el sentido de los jeroglíficos, de las parábolas, etc., en otro lugar que no fuera en los Templos y a sus discípulos. Cada templo tenía una especie de colegio donde los jóvenes que habían demostrado buenas costumbres ingresaban para ser instruidos en los principios del arte sacerdotal; se les llamaba Levitas.

Salomón de Pedro Berruguete.

Salomón de Pedro Berruguete.

Hiram fue el gran sacerdote al que Salomón instituyó; antes de alcanzar el sacerdocio, es decir, el grado de maestro, había que pasar dos grados, el de aprendiz y el de compañero; los lugares donde los aprendices y los compañeros se reunían para ser documentados no eran los mismos; se distinguían en los templos por dos columnas, en cada una de las cuales había un asiento elevado para los sacerdotes bajo cuya regencia se encontraban. Pero, como en todos los tiempos, así como en todas las naciones, el número de hombres ambiciosos de gloria y fortuna sin serlo de los trabajos que conducen a una y otra, ha sido infinitamente mayor que el de los hombres estudiosos. El gran sacerdote Hiram fue asesinado por los discípulos a quienes había tenido la firmeza de negar constantemente el grado de maestro. Los asesinos fueron castigados y los menos culpables fueron echados del Templo. Estos, al no haber podido alcanzar el conocimiento de Dios por los conocimientos sublimes de la Ciencia de la Naturaleza (llamada por los sabios magia natural, de la que el pueblo poco instruido pronuncia con espanto, “cujius sapientia est stultitia coram Deo“) se entregaron al estudio de la nigromancia, llamada magia negra, que les facilitaron los magos y los falsos profetas.

Estructura de la masonería norte americana

Estructura de la masonería norte Americana. Hiram es representado según el rito de York (derecha) por la orden de la Cruz Roja en el escalón octavo de la jerarquía teniendo en cuenta que son 10 los grados para llegar a la maestría.

Cuando Cambises, rey de Persia, arrasó Egipto, los sacerdotes se dispersaron; llevaron a Grecia el arte sacerdotal envuelto en ficciones de la teología egipcia a la que adaptaron todos los dioses del paganismo; transformaron a Isis y Osiris en Juno y Júpiter, en Venus y Marte, etc… En las Galias, con el nombre de druidas, edificaron templos, instituyeron escuelas como en Egipto y, para el pueblo, concibieron un culto emparentado con las divinidades egipcias y griegas bajo cuyo velo enseñaban el arte misterioso a sus discípulos. Habían erigido un templo a Isis en un pueblo llamado por corrupción Issi situado a dos leguas de París. En efecto, era el lugar más apropiado, para comenzar los trabajos que exigía la filosofía hermética; Era el que habían destinado, por la elevación de su terreno, a atraer el rocío celeste por medio del imán filosófico, preparado en el templo de Isis.

Juno y Júpiter

Juno y Júpiter en el Monte Ida. Juno hija de Saturno, hermana y esposa de Júpiter. James Barry, 1773

Sobre el modelo de los templos egipcios y sobre los de los Druidas, Ramón Llull, célebre filósofo hermético formó una escuela en la que enseñaba los grandes principios de la Ciencia de la Naturaleza a cuyos preceptos añadió el conocimiento gradual de la materia y las manipulaciones que exigía cada gradación. Los últimos grados a los que llegaba la materia no eran enseñados más que en los lugares más secretos de su escuela y sólo a los discípulos a los que, después de distinguirse por su aplicación y celo, se les juzgaba dignos de ser elevados al venerable grado de maestro. después del ascenso a este grado eminente se les instruía ampliamente del poder al que las adaptaciones propias de la piedra filosofal podía elevarles.

Oswald Croll. Hermetischer Probier Stein, 1647

Oswald Croll. Hermetischer Probier Stein, 1647

Estas escuelas fueron el origen de las sociedades conocidas bajo el nombre de francmasones; estas sociedades deben su fundación a los aprendices y compañeros desaplicados que no habían podido alcanzar el grado de maestro y que, sin embargo, enorgullecidos de la celebridad de las escuelas bajo el nombre de logias en las que enseñaron, bajo la sombra del misterio, lo poco que su falta de atención les había permitido retener de las lecciones de su maestro; es decir que no pueden enseñar en ellas más que las palabras, la corteza y la superficie de la ciencia sublime cuyo conocimiento no habían podido alcanzar.

En la medida en la que estas logias se han alejado de su origen, se han alejado también del verdadero, sentido que los primeros fundadores habían podido dar a ciertas palabras de las que no se tiene hoy ni la más ligera idea. Esas palabras, que ya no significan nada, se han convertido en sus secretos y lo que había sido instituido por los sacerdotes egipcios solamente para formar profetas y sabios y por Ramón Llull para formar filósofos herméticos, no es hoy más que un lugar de reunión donde sólo se ocupan de falsedades, de pusilanimidades y sobre todo de suntuosos banquetes, en los que se pronuncian sin cesar palabras a las que no atribuyen otro sentido que el de pan, el vino y el agua.

Concordancia Mito-Físico-Cábalo-Hermética. Saint Baque de Bufor.