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La obra del alquimista alemán Heinrich Khunrath tuvo una importante repercusión en los círculos luteranos, si bien parece que sus tratados alquímicos encontraron cierta oposición en su época ya que la mayoría de los mismos fueron publicados ampliamente después de su muerte.

Su obra más conocida, “Sapientiae Amphitheatrum! Eterne! solius vere, Christiano Kabbalisticum divino magicum” (Anfiteatro de la Sabiduría Eterna), apareció en 1602. Obra única en su género, inestimable ante todo para los investigadores curiosos por profundizar en tan complicados asuntos, por desgracia la mayoría de los ejemplares de esta obra se encuentran incompletos.

Cabe interpretar el Amphitheatrum como un tratado místico entrelazado con la cábala y la alquimia en un intento de describir los siete pasos que conducen al Conocimiento Universal y el proceso que permite alcanzar la Piedra Filosofal. Los grabados, de regular tamaño, son doce y se encuentran por lo general al comienzo de la obra. Están ordenados en forma arbitraria, y no se sabe con certeza si ha sido el autor o el dibujante quien ha olvidado precisar su orden. Tres de ellos van en formato sencillo:

1. El frontispicio alegórico enmarcando el título grabado

Amphiteatrum Sapientiae Eternae. Grabado de la portada con obeliscos gemelos (alusión al Macrocosmos y al Microcosmos) y diversos símbolos alquímicos y cabalísticos (como el glifo cabalístico conocido como el Árbol de la Vida), con el título dentro de una corona rematada por un pequeño retrato del autor (que proporciona el axioma: “Estas cosas no pueden existir sin Dios el Elohim”), edición de 1609.

Amphiteatrum Sapientiae Eternae. Grabado de la portada con obeliscos gemelos (alusión al Macrocosmos y al Microcosmos) y diversos símbolos alquímicos y cabalísticos (como el glifo cabalístico conocido como el Árbol de la Vida), con el título dentro de una corona rematada por un pequeño retrato del autor (que proporciona el axioma: “Estas cosas no pueden existir sin Dios el Elohim”), edición de 1609.

2. El retrato del autor, rodeado de atributos igualmente alegóricos

Retrato de Khunrath a la edad de 42 años con la Biblia abierta en el Salmo 71,17. Aparece también un perro y representaciones de libros y aparatos alquímicos (grabado de Jan Diricks van Campen, de Magdeburgo), edición de 1609.

Retrato de Khunrath a la edad de 42 años con la Biblia abierta en el Salmo 71,17. Aparece también un perro y representaciones de libros y aparatos alquímicos (grabado de Jan Diricks van Campen, de Magdeburgo), edición de 1609.

3. Un águila pescadora (quebrantahuesos), que ostenta gafas, posado magistralmente entre dos velas luminosas, con dos antorchas ardiendo en forma de aspa. Debajo, una leyenda que podría traducirse así: “¿de qué sirven velas, antorchas y gafas a quien cierra los ojos para no ver?”

Was helfen Fackeln, Licht oder Brillen so die leut nicht sehen wollen

Was helfen Fackeln, Licht oder Brillen so die leute nicht sehen wollen?

Luego de esto, siguen nueve grandiosas figuras mágicas, en doble formato y montadas sobre relieve. Estas figuras son:

1. El gran andrógino hermético

 La Piedra de los filósofos que contiene los tres principios (Mercurio, Sal y Azufre) y el “modus operandi” (disolver y coagular) en la figura del “Rebis” (andrógino o hermafrodita).

La Piedra de los filósofos que contiene los tres principios (Mercurio, Sal y Azufre) y el “modus operandi” (disolver y coagular) en la figura del “Rebis” (andrógino o hermafrodita).

2. El laboratorio de Khunrath

 "La primera etapa de la Gran Obra", más conocido como "El laboratorio del alquimista", muestra a Khunrath en su laboratorio. Dibujo de Hans Vredeman de Vries (1527-1604).

“La primera etapa de la Gran Obra”, más conocido como “El laboratorio del alquimista”, muestra a Khunrath en su laboratorio. Dibujo de Hans Vredeman de Vries (1527-1604).

3. El Adán-Eva dentro del triángulo del Verbo

 Conjunción de la Unidad macrocósmica y la trinidad microcósmica (Corpus-Anima-Spiritus) representando el proceso de la elaboración de la Piedra Filosofal y su contrapartida, la creación del mundo y la formación del ser humano.

Conjunción de la Unidad macrocósmica y la trinidad microcósmica (Corpus-Anima-Spiritus) representando el proceso de la elaboración de la Piedra Filosofal y su contrapartida, la creación del mundo y la formación del ser humano.

4. La Rosa-Cruz pentagramática

 Esquema cabalístico cristiano (Rosa Cósmica). En la parte superior la Tetraktys con el Tetragramatón (la representación escrita del nombre divino en hebreo). El círculo exterior con los Diez Mandamientos representa las leyes divinas; las 22 letras del alfabeto hebrero el Acto Formativo; las diez Sefirot, las diez emanaciones de Dios a través de las cuales se creó el mundo, y los Nombres de Dios en del círculo ígneo con Jesucristo crucificado en el centro y la frase: “In hoc signo vincesc” (en este signo –la cruz- vencerás), la Fuerza Crística que redime al mundo.

Esquema cabalístico cristiano (Rosa Cósmica). En la parte superior la Tetraktys con el Tetragramatón (la representación escrita del nombre divino en hebreo). El círculo exterior con los Diez Mandamientos representa las leyes divinas; las 22 letras del alfabeto hebrero el Acto Formativo; las diez Sefirot, las diez emanaciones de Dios a través de las cuales se creó el mundo, y los Nombres de Dios en del círculo ígneo con Jesucristo crucificado en el centro y la frase: “In hoc signo vincesc” (en este signo –la cruz– vencerás), la Fuerza Crística que redime al mundo.

5. Los siete grados del santuario y los siete rayos

 En el grabado se recogen muchos de los jeroglíficos del arte alquímico: el León Verde, el Ouroboros que se muerde la cola, la corriente de agua que brota de la roca que golpea Moisés, el Cristal de Saturo (encarnación de las influencias astrales)… y toda una serie de animales diabólicos que representan la ignorancia la calumnia y las diatribas de quienes se burlan de la alquimia. A izquierda y derecha dos filósofos defienden los principios del Ars Magna.

En el grabado se recogen muchos de los jeroglíficos del arte alquímico: el León Verde, el Ouroboros que se muerde la cola, la corriente de agua que brota de la roca que golpea Moisés, el Cristal de Saturno (encarnación de las influencias astrales)… y toda una serie de animales diabólicos que representan la ignorancia, la calumnia y las diatribas de quienes se burlan de la alquimia. A izquierda y derecha dos filósofos defienden los principios del Ars Magna.

6. La Ciudadela alquímica con veinte puertas sin salida/resultado

 Las 21 puertas que prometen el acceso al corazón de la ciudadela Hermética, 20 de las cuales no conducen sino al error. Placa de doble página, con grabado fechado en 1602 (edición de 1609).

Las 21 puertas que prometen el acceso al corazón de la ciudadela Hermética, 20 de las cuales no conducen sino al error. Placa de doble página, con grabado fechado en 1602 (edición de 1609).

7. Gymnasium naturae (el gimnasio de la naturaleza)

 La vía de los Sabios, que conduce hasta la perta del Anfiteatro de la Sabiduría Eterna (la "Porta Ampitheatri Sapientiae Aeternae”). Placa de doble página, con grabado de texto en latín, fechado en 1602 (edición de 1609).

La vía de los Sabios, que conduce hasta la perta del Anfiteatro de la Sabiduría Eterna (la “Porta Ampitheatri Sapientiae Aeternae”). Placa de doble página, con grabado de texto en latín, fechado en 1602 (edición de 1609).

8. La Tabla de Esmeralda ( Tabula Smaragdina)

tabula smaragdina

El texto de la “Tabla Esmeraldina” de Hermes Trismegisto según aparece en el Poimandres, resumen y quintaesencia del pensamiento alquímico. Placa de doble página, con grabado fechado en 1602 (edición de 1609).

9. El Pantáculo de Khunrath.

El pantáculo de Khunrath

Este último grabado, de una ironía mordaz y un arte deliciosamente natural, falta en casi todos los ejemplares. Los numerosos enemigos del teósofo, al verse caricaturizados por su áspero genio, adivinando sin mucha dificultad que se trataba de ellos mismos, se cuidaron mucho de hacerlo desaparecer en vista del escabroso interés que había en dicho grabado.

El Amphiteatrum Sapientiae Eternae se encuentra dividido en dos secciones. Las sesenta primeras páginas, numeradas aparte, comprenden un privilegio imperial (con fecha 1598), seguido por diversos fragmentos: discursos, dedicatorias, poesías, prólogo, argumentos… Finalmente, el texto de los Proverbios de Salomón, siendo el resto del Anfiteatro su comentario esotérico. La segunda sección  consta de un comentario de siete capítulos por el propio Khunrath de 222 páginas bajo el título de Interpretaciones y anotaciones de Henrico Khunrath. Una última hoja da el nombre del impresor, el lugar y la fecha: G. Antonius, Hanoviae M.DC.IX.

Khunrath, siguiendo los pasos de Paracelso, se consideraba un adepto de las diversas tradiciones espirituales de la alquimia. Para Khunrath el Arte Alquímico comprendía, a partes iguales, el trabajo manual y la oración, la meditación y el estudio. Las operaciones médicas y químicas, en su opinión debían llevarse a cabo, primero bajo la dirección de Dios, de Jesucristo y, finalmente, a través de los tres métodos llamados Cábala cristiana (Christiano-Kabalice), Magia Divina (Divino-Magice) y Alquimia (físico-Chymice). La forma en la que el teósofo debía poner en práctica tales métodos era a través de la oración y el trabajo.

El “Sapientiae Amphitheatrum” inspiró las “Bodas Alquímicas de Cristian Rosacruz” publicada en 1616 y, en realidad, todo apunta a que autores como Jakob Böhme y Heinrich Khunrath constituyen dos de los pilares sobre los que se desarrolló el movimiento rosacruz del siglo XVII.

por Jesús Zaton, Stanislas de Guaita, Papus.