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museo hermético

El lapis inmarcesible proviene de la unión de los símbolos superior e inferior, del fuego y del agua, producida por la rotación de los elementos. Es el reflejo celeste del oro terrestre, personificado aquí por Apolo en los infiernos, rodeado de seis musas o metales. Musaeum Hermeticum, ed. Francfort, 1749

Cuatro son los elementos y fundamentos primarios de las cosas corporales: fuego, tierra, agua, aire; a partir de ellos se forman todos los elementos del universo, y no por acumulación, sino por transmutación y unión; cuando se desintegran, se convierten de nuevo en tales elementos. Ninguno de los elementos sensibles es puro, sino que están mezclados en mayor o menor proporción, y pueden transmitirse entre sí. De este modo, la tierra al ablandarse se hace agua, y ésta al engordarse y condensarse, es tierra; mas al evaporarse por el calor se convierte en aire y éste, al calentarse en exceso, en fuego; este último al apagarse vuelve a ser aire, y, enfriado tras una fuerte combustión, se hace tierra, o piedra, o azufre, como puede verse con el rayo.

Los cuatro elementos (de izquierda a derecha: tierra, agua, aire, fuego), que corresponden a las cuatro fases del opus y a los cuatro grados del fuego.

Los cuatro elementos (de izquierda a derecha: tierra, agua, aire, fuego), que corresponden a las cuatro fases del opus y a los cuatro grados del fuego. D. Stolcius von Stolcenberg, Viridarium chymicum, Francfort, 1624

Platón piensa que en modo alguno la tierra se puede transformar, mientras que los demás elementos sí pueden hacerlo en ésta o en cualquier otro. Así pues, la tierra se diferencia de los otros elementos más sutiles en que no se transforma sino que se disuelve o se mezcla con ellos, que sí tienen la capacidad de disolverla, y luego se vuelve a convertir en ella misma.

Cada uno de los elementos posee dos cualidades específicas, una de las cuales la posee como propia y en la otra coincide con el siguiente, como si estuviera entre las dos.

Así el fuego es caliente y seco,

Se convirtió en un símbolo del Fuego debido a que el animal secreta de su piel una sustancia que le hace resistente al fuego durante unos instantes. Es también el símbolo de la ablución filosófica. En la Atalanta Fugiens de Michael Maier se lee en el epigrama 29: “Donde la salamandra vive más poderosa es en el fuego ardiente, no teme en nada las acechanzas de Vulcano. De igual modo la Piedra tampoco rechaza los crueles incendios de las llamas, pues nació en el fuego permanente. Aquella, que es fría, apaga y sale libre. Pero ésta es caliente, y el calor, su semejante, le ayuda.”

La Salamandra se convirtió en un símbolo del Fuego debido a que el animal secreta de su piel una sustancia que le hace resistente al fuego durante unos instantes. Es también el símbolo de la ablución filosófica. En la Atalanta Fugiens de Michael Maier se lee en el epigrama 29: “Donde la salamandra vive más poderosa es en el fuego ardiente, no teme en nada las acechanzas de Vulcano. De igual modo la Piedra tampoco rechaza los crueles incendios de las llamas, pues nació en el fuego permanente. Aquella, que es fría, apaga y sale libre. Pero ésta es caliente, y el calor, su semejante, le ayuda.”

la tierra es seca y fría,

Gnomos (enanos fantásticos o elementales de la Tierra)

Gnomos (enanos fantásticos o elementales de la Tierra)Decía Paracelso que todos los elementos tienen un alma y están vivos. De esta manera asocia el elemento tierra con los Gnomos al ser responsables y dueños del espíritu de la tierra

el agua es fría y húmeda,

Una náyade o ninfa, acercándose a Hilas. Pintura hecha por John William Waterhouse (1893).

Una náyade o ninfa, acercándose a Hilas. Pintura hecha por John William Waterhouse (1893). Paracelso relaciona el elemento agua con el mito griego de las náyades o las Ondinas (en griego antiguo Ναιάδες Naiádes, Ναίδες Naídes o Νάιτιδες Náitides, de ναίω ‘fluir’) .Eran las ninfas de los cuerpos de agua dulce — fuentes, pozos, manantiales, arroyos y riachuelos —, y encarnaban la divinidad del curso de agua que habitaban

el aire es húmedo y caliente

john anster fitzgerald

Rabbit Among the Fairies, John Anster Fitzgerald. Según Paracelso, las Sílfides (También conocidos como Silfos, en la mitología), son los espíritus elementales del aire.

De este modo, por sus dos cualidades contrarias los elementos se oponen entre sí, como el fuego frente al agua y la tierra frente al aire. Siguiendo otro principio, también se oponen los elementos: los que son pesados, como la tierra y el agua, y los que son ligeros, como el aire y el fuego. Por esta razón dicen los estoicos que los primeros son pasivos, y los segundos, activos.

Platón que sigue otro principio, les atribuye a cada uno tres cualidades: al fuego le corresponde la transparencia, la volatilidad y el movimiento; a la tierra, la opacidad, la densidad y el reposo. De acuerdo con estas cualidades, son contrarios los elementos fuego y tierra. Los otros elementos las combinan entre sí: el aire, que recibe dos cualidades del fuego – volatilidad y movimiento – y una de la tierra – opacidad -. El agua, por el contrario, recibe dos de la tierra – opacidad y densidad – y una del fuego – movimiento -. Pero el fuego es dos veces más volátil que el aire, tres veces más móvil, y cuatro veces más transparente. El aire es dos veces más permeable que el agua, tres veces más volátil, y cuatro veces más móvil. Existe pues la misma proporción entre el aire y el agua, entre el agua y la tierra, y viceversa, entre la tierra y el agua, entre el agua y el aire, y entre el aire y el fuego.

Este es el fundamento de todos los cuerpos, la causa de las virtudes naturales y de las obras mágicas; quien conozca las cualidades de los elementos y sus combinaciones, conseguirá operar maravillas y dominar la Magia natural.

Filosofía Oculta, Magia natural; Enrique Cornelio Agrippa