Tags

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El Árbol de la Vida

El Árbol de la Vida. Daniel Andrés Ospina López, Colombia 2013

El Árbol de la vida es el árbol donde todas las energías del universo son manifestadas a través de los atributos divinos (Sefirot/dimensiones) por medio de 32 senderos (canales) místicos de Sabiduría. Estos senderos son la suma de las diez (10) Sefirot con las veintidos (22) letras del alfabeto hebreo. Cada una de las Sefirot se situa dentro del complejo de las dimensiones del Universo, del Año y del Alma. El Universo representa las seis (6) direcciones del espacio, el Año lo temporal (pasado y futuro) y el Alma que se le sitúa en el dominio de lo espiritual (bien y mal).

El árbol de la vida se divide en tres triadas horizontales. La primera de las triadas es la intelectual (Keter, Chokhmah y Binah) o de la mente. La segunda es la triada emocional o de los sentimientos y está representada por las seis Sefirot siguientes del árbol (Chesed, Gevurah, Tiferet, Netzah, Hod y Yesod). La tercera y última es la triada material o de la acción y pertenece al Reino de la materia, o en terminos cabalísticos a Malkhut.

Por otra parte, el árbol dispone de tres principios verticales  que son elementales para la comprensión del esquema sefirótico. La línea de la derecha representa la energía masculina como principio materializador, o dicho en términos neoplatónicos como concepto de similitud y tesis. Es la energía del Dar. La línea de la izquierda del árbol representa la fuerza femenina como principio creador. Oposición y antítesis desde una mirada neoplatónica y representa la energía del Recibir. La línea del medio es el canal por medio del cual todas las energías del árbol se equilibran, es la conciliadora entre los opuestos, es decir relación y síntesis. Este canal es la línea del perfecto equilibrio entre el Dar y el Recibir, es decir, el Compartir.

El árbol de la vida. Athanasius Kircher

El árbol de la vida. Athanasius Kircher

La primera de las Sefirot, que se perfila a partir de la inmensidad del infinito sin separarse de Él, es llamada Keter (Corona Suprema) o Altura Superior; pertenece al ámbito de lo oculto o inalcanzable por el pensamiento humano –ne´elam-. El primer aliento de Keter recibe el nombre de Luz Directa (Or Yashar).

La segunda, Chokhmah (Sabiduría), que constituye el primer paso de la unidad a la multiplicidad, es el comienzo de la existencia, donde el encadenamiento vital empieza a fluir. En un sentido cabalístico, la Sabiduría es Mente pura e indiferenciada; es pensamiento no verbal. De ella surgen los 32 senderos místicos. Cada sendero es una ruta personal, un sendero abierto por el individuo para su propio uso. Cada uno de los 32 senderos sirvió para delinear y definir un aspecto de la creación. Los cabalistas hablan que los 32 senderos de Sabiduría tienen su paralelo en el sistema nervioso humano. 31 de los senderos corresponden a los 31 nervios que parten de la médula espinal. El trigésimo segundo y supremo corresponde a todo el complejo de nervios craneales que son doce (12) en número. Cada sendero es un canal mediante el que la Mente ejerce control sobre la creación y por el que el hombre llega a la Mente. En hebreo el número 32 se lee LEV, es decir, corazón. La acción de la Mente en el cuerpo es en el corazón donde se manifiesta. Por eso se le considera a la Torah como el corazón de la creación.

La tercera, Binah (Entendimiento), fructifica y materializa las raíces contenidas en la anterior, imprimiéndoles los límites que le permitiran exteriorizarse. Cabalísticamente entendemos Binah como una fuerza de carácter femenino. El Entendimiento es el nivel por debajo de la Sabiduría. Es en este nivel (Entendimiento) donde las ideas existen separadamente, pudiendo ser comprendidas. Es el nivel donde se origina la división, y las cosas son delineadas y definidas como objetos separados. Es en esta sefira donde se origina el concepto de dualidad. El Entendimiento es el nivel del alma (Neshamá) en la que cada individuo asume una identidad distinta. Según el Sefer Yetzirah, la Sabiduría solo puede ser captada cuando se viste de Entendimiento.

Estas tres Sefirot superiores son las más cercanas e intrínsecas a la divinidad de la que parten las siete Sefirot inferiores del Árbol de la vida, correspondientes en el Bahir a los siete días de la Creación. Desde un punto de vista neoplatónico, podemos jerarquizar estas tres Sefirot como sensible, perceptible e inteligible; todas derivadas de lo oculto.

La cuarta sefira, Chesed (Misericordia, Amor, Gracia o Grandeza), es una sefira masculina, esto es, opulenta y fecundante, fuente inagotable que se representa por el agua o la luz del primer día de la Creación. Esta dimensión se localiza hacia el Sur dentro de las 6 dimensiones del espacio. Dentro del calendario hebreo se asocia con el mes de Nissan y Tishrei, es decir, al inicio de la primavera (Abril) y del otoño (Octubre).

La quinta dimensión, Gevurah (Juicio, Rigor, Potencia), es la dimensión femenina a la anterior (Chesed). Ejerce sobre ella una acción limitante, pero al mismo tiempo es la que produce cambios, que puede dirigir la energía de la cuarta sefira hacia las dimensiones inferiores del Árbol de la Vida, o bien interrumoir su fluído benéfico. La oposición entre estas dos Sefirot se manifiesta por una tensión en la que cada una intenta superar a la otra. Para que la Misericordia (Chesed) no sea vencida por el Rigor (Gevurah), necesita que el hombre nutra su vitalidad mediante las obras y la plegaria. El Sefer Yetzirah sitúa  esta dimensión al Norte de las 6 dimensiones del espacio. Corresponde a los meses de Iyar (Mayo) y Chesvan (Noviembre) del calendario hebreo. Es además influenciada por los signos Tauro y Escorpio del zodiaco.

La sexta sefira, Tiferet (Armonía), es la línea del medio del Árbol que, prosiguiendo la acción de las dos parejas de contrarios que la preceden, ejerce una función equilibrante, operando la integración de las cualidades específicas a ambos extremos opuestos y canalizando la energía resultante hacia la sefira inferior. Suele representarse por la letra vav del alfabeto hebreo cuyo valor numérico es 6, y dado que su característica fundamental es el poder unificador, se le asimila al Tetragramma.

Tetragramma

Tetragramma

Tiferet se sitúa al Este de los puntos cardinales y corresponde a los meses de Sivan (Junio) y Kislev (Diciembre) del calendario hebreo bajo la influencia de Géminis y Sagitario respectivamente.

La séptima se denomina Netzah (Eternidad), de energía masculina, cuya vocación es prolongar y hacer perdurar la energía superior que ha recibido, dirigiéndola hacia el nivel material, y cuya influencia se manifiesta por la capacidad de producir milagros. Netzah representa la estructura del lenguaje emocional. Se sitúa Arriba dentro de las seis dimensiones del espacio y corresponde al inicio del verano en el mes de Tamuz (Julio) y al inicio del invierno en el mes de Tevet (Enero). Otras palabras, marca el inicio a las estaciones gélida y cálida del año. Netzah se encuentra bajo las influencias zodiacales de Cáncer y Capricornio.

La octava es Hod (Majestad), al igual que todas las Sefirot femeninas precedentes, sirve de límite material y modelador de la potencia transportadora por su cónyuge masculino. Hod representa el lenguaje estructurado donde el sentido de la palabra se modifica en sentimiento tanto interior como exterior. Como potencia masculina es energía dadora y se sitúa Abajo dentro del conjunto de las seis (6) dimensiones del espacio. Los signos zodiacales de Leo y Acuario ejercen influencia directa sobre esta sefira. Al ser Leo una influencia zodiacal representada por el fuego, imprime un carácter de poder sobre lo influenciado. Por eso a las personas nacidas bajo la influencia de este signo suelen asociarceles con “los poderosos“. De otra mano, a los nacidos bajo la influencia de Acuario se les asocia con “los revolucionarios“.

La novena sefira es Yesod (Fundamento), o Justo, ya que forma parte de la columna central equilibrante. Es el soporte o fundamento del mundo sefirótico que la precede y cuyo contenido hace fluir, siendo de género masculino, hacia la última de las Sefirot. Está situada al Oeste del plano de las seis direcciones del espacio y recibe influencia de los signos Virgo y Piscis del zodiaco, lo que la situaría en los meses de Elul (Septiembre) y de Adar (Marzo) del calendario hebreo.

La décima sefira es Malkhut (Reino, Justicia, Materia), pues a través de ella se determina el destino de la creación. En términos cabalísticos es la dimensión más alejada del Bien. Solo a través de lo material trascendemos nuestro espíritu. Es la única dimensión inteligible a nuestros sentidos, es por eso que sólo a través de Malkhut podremos ascender a estados superiores dentro del árbol. Es energía femenina.

por Daniel Andrés Ospina López