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La Qabbalah se divide en tres categorías

  1. Teórica
  2. Meditativa
  3. Práctica (mágica)

La Qabbalah teórica, se basa fundamentalmente en las enseñanzas del Zohar, y trata principalmente de la dinámica del dominio espiritual, especialmente en el mundo de las Sefirot, las almas y los ángeles. Esta rama de la Qabbalah alcanzó su cénit con los escritos de la escuela de Safed en el siglo XVI. La gran mayoría de los textos publicados se incluyen en esta categoría.

La Qabbalah meditativa trata del uso de nombres diversos, permutaciones de letras y métodos similares para conseguir estados superiores de conciencia. Como tal, incluye un tipom de yoga. La mayoría de sus textos no han sido nunca publicados y permanecen dispersos en manuscritos que se encuentran en las principales bibliotecas y museos.

qabbalah

Algunos de sus métodos experimentaron un breve renacimiento en la mitad del siglo XVIII con el auge del movimiento hasídico, pero antes de medio siglo ya habían sido olvidados en gran parte.

La tercera categoría de Qabbalah –la mágica– está muy relacionada con la meditativa. Consiste en diversos signos, encantamientos y nombres divinos mediante los que se pueden influir o alterar los sucesos naturales. Muchas de susu técnicas son muy parecidas a los métodos meditativos y su éxito puede depender de la propia capacidad para inducir estados mentales en los que poderes telekinético o espiritual pueden ser canalizados efectivamente. Como ocurre en la segunda categoría, sus textos no han sido nunca impresos, aunque se han publicado algunos fragmentos. Uno de los mejores ejemplos conocidos es el libro de Raziel.

sefer raziel

Según la tradición mística judía, el arcángel Raziel enseñó a Adán y luego a Abraham las leyes del dios creador. La primera edición de este manuscrito, estaba dividida en cinco libros que trataban sobre angelología, nombres divinos, gematría, astronomía y la construcción de diferentes edificaciones o embarcaciones, entre otros temas.

El Sefer Yetzirah es sin duda el más antiguo y misterioso de entre los textos cabalísticos. Los primeros comentarios al libro se escribieron en el siglo X y el texto mismo aparece citado en una fecha tan temprana como el siglo VI. En el siglo I ya hay referencias a la obra, mientras que hay tradiciones respecto a su uso que dan fe de su existencia incluso en tiempos bíblicos. Tan antiguo es este libro que sus orígenes ya no son accesibles a los historiadores. Ha habido muchas interpretaciones del Sefer Yetzirah. Sus primeros comentadores intentaron patentarlo como un tratado filosófico, pero sus esfuerzos arrojaron más luz sobre sus propios sistemas que sobre el propio texto.

Un estudio cuidadoso revela que el Sefer Yetzirah es un texto meditativo con fuertes armónicos mágicos. Esta posición viene apoyada por las tradiciones talmúdicas más antiguas que indican que podía usarse para crear seres vivos. Son muchos los testimonios y leyendas en los que el Sefer Yetzirah es empleado para crear un Golem, un tipo de androide místico.

Es también particularmente evidente en un manuscrito muy antiguo del Sefer Yetzirah que data del siglo X o incluso antes. El colofón introductorio afirma: “Este es el libro de las letras de Abraham, nuestro padre, y se llama Sefer Yetzirah, y cuando uno mira (tzafah) en él no hay límite a su sabiduría”.

El árbol de la vida es el núcleo de la Qabbalah, su símbolo más influyente y complejo. Las Sefirot son las diez numeraciones (dimensiones) que, combinadas con las 22 letras del alfabeto hebreo, constituyen el plan de la creación de todas las cosas, tanto superiores como inferiores. Son los diez nombres, atributos o potencias de Dios, y forman un organismo palpitante también llamado “rostro místico de Dios” o el cuerpo del cosmos. Se sustenta en los tres pilares de la gracia (derecha), de la fuerza (izquierda) y del equilibrio central. El pilar del medio forma la arteria principal, a través de la cual fluye el rocio divino en la matriz inferior.

el arbol de la vida

En la creación se manifiestan solamente las siete Sefirot inferiores. La tríada superior se sitúa más alla del tiempo, no siendo concebible en modo alguno. Corresponde en el sistema cuaternario de los mundos al mundo de la Emanación (Atzilut), de la Creación (Briah), de la Formación (Yetzirah) y de la Acción (Assiyah).