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espiral

La espiral áurea o logarítmica es la forma más extendida de la naturaleza. Es la que adoptan embriones, cuernos, remolinos, huracanes y galaxias; la de la energía cuando se la deja en paz, el camino del crecimiento equilibrado.

Los motivos espirales aparecen en todo el mundo en el simbolismo de la religión, el arte, los sueños, los cuentos populares y la mitología. En términos matemáticos, una espiral es una línea que crece hacia o desde su propio centro. Su poder simbólico reside en la evolución de un camino arquetípico de crecimiento, transformación y viaje psicológico o espiritual. Es un símbolo cósmico que representa una u otra cara de diversas dualidades: desarrollo o descomposición, ascenso o descenso, evolución o involución, crecimiento o mengua, concentración o disolución, aumento o disminución, expansión o contracción, oferta o recepción, revelación u ocultamiento.

Hay tres tipos principales de espirales. Las serpientes, cuerdas enrolladas y los caminos laberínticos son espirales arquimedianas, donde la distancia entre vueltas permanece constante. La forma en la que la parra envuelve tallos y ramas, la doble hélice del ADN y las dos serpientes que trepan por el caduceo son ejemplos de la configuración en hélice. En la espiral logarítmica la distancia entre las vueltas aumenta o disminuye continuamente. Las espirales logarítmicas indican que se ha resuelto un conflicto entre opuestos. La espiral es el camino que resuelve el conflicto.

espiral

Las espirales que se extienden hasta el infinito en dos direcciones forman el camino de ascenso y descenso entre el cielo y la tierra. Los dioses y los humanos se comunican por medio de espirales. Diversas deidades hablan por medio de torbellinos espirales y columnas de polvo, humo y fuego. Cada espiral de la naturaleza tiene un centro de equilibrio (el ojo del huracán) en torno al cual gira todo el movimiento y la turbulencia. El ojo de la espiral evoca nuestro propio centro y fuente divina, el “existo” y la semilla de la consciencia. Sugiere el ojo de la sabiduría, que lo observa todo.