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Pitágoras

Los pitagóricos daban paseos matutinos en solitario y por parejas en medio de templos, bosques y otros elementos que provocaban deleite. Al levantarse consideraban debían poner en orden sus mentes y almas para adquirir la tranquilidad. Por este motivo elegían los lugares de carácter sagrado. Era este el momento adecuado para la enseñanza, el aprendizaje y la corrección de los carácteres.

Después de estas actividades se dedicaban al cuidado del cuerpo. La mayoría utilizaban ungüentos y se ejercitaban en las carreras, mientras un número menor se ejercitaba en las luchas atléticas en jardines y bosques, y en boxeo con adversario imaginario, procurando seleccionar ejercicios adecuados para fortalecer el cuerpo.

El desayuno consistía en pan con miel. Durante el día no bebían vino. Tras el desayuno empleaban su tiempo en asuntos relativos a la política interior, política exterior y relaciones con forasteros. Llegada la tarde, paseaban de nuevo, no solos, sino de dos en dos o de tres en tres, rememorando lo aprendido. Después del paseo se bañaban, y una vez bañados, acudían a la comida común. No comían más de diez hombres juntos. Se ofrendaba vino, fumigaciones e incienso. Luego se ponían a comer, debiendo terminar antes de la puesta del sol. Tomaban vino, torta de cebada, pan de trigo y verduras hervidas y crudas. Se servían carne de animales a los que era lícito sacrificar, y raramente pescado.

Tras la comida se leía, al parecer Homero y Hesíodo. Era una costumbre que el más joven leyese y el más anciano indicara lo que debía leer y cómo. Al punto de irse se les llenaba las copas de vino y se pronunciaba las siguientes palabras: “No dañeis ni destruyais plantas cultivadas y que den frutos, como tampoco dañeis ni destruyais animal alguno que no sea dañino para el género humano. Además tened pensamiento piadoso. Acudid en ayuda de la ley y luchad contra la ilegalidad“.

Dicho esto cada uno retornaba a casa. Utilizaban vestidos blancos y puros. No utilizaban lana. Tampoco aprobaban la caza. Tal era la normativa diaria para la mayoría de estos hombres, tanto en su alimentación como en su forma de vida.

Jámblico